Es un poco triste ver que pese a que ya se vendieron más de 10 millones de PS5, no todas las consolas terminaron en manos de jugadores que de verdad las deseaban. Lo bueno de una tirilla es que puede hacer la función de divertir y hacer la función de critica social, no queremos sermonear en «Las Tirillas domingueras del 4to Player«, pero es mejor no ser cómplices de los revendedores y sus precios tan altos.
Del resto de las tirillas no nos queda más que esperar que sean de su agrado, disfrútenlas:






























