A través del soporte técnico de PlayStation, se ha confirmado que juegos digitales comprados tras la actualización para consolas de marzo del 2026 tendrán una limitación. Si pasan 30 días sin conectarnos a internet en nuestra consola, se suspenderá las licencias de dichos juegos y no podremos seguir jugando hasta volvernos a conectar internet.
Esto pasará con cualquier juego digital comprado recientemente en la Playstation Store, estando libre de este problema juegos adquiridos antes de la actualización de marzo del 2026. extendiéndose este DRM (Gestión de Derechos Digitales) a consolas PS3, PS4 y PS5. Cabe recalcar que los videojuegos físicos están libres de este problema.
Sony no ha dado un comunicado oficial al respecto, aunque varios usuarios han confirmado que al preguntar directamente a soporte técnico les han corroborado esta nueva limitación. Igualmente han surgido varios vídeos en la red donde al quitar la batería CMOS de nuestra consola para resetear el reloj interno y tratar de acceder a un juego previamente descargado (que se haya comprado recientemente) sin conexión de internet, simplemente no funcionará hasta conectarnos de nuevo.
Esta noticia ha causado un gran revuelo en redes sociales, sobre todo porque al principio no se tenía mucha información al respecto. Inicio como un mensaje extraño en la información de los juegos digitales que nos daba una fecha límite para su uso en consolas PS4 (en otras consolas no se ve puede ver) y se especuló que podía ser un error o un glitch hasta que se hicieron más pruebas y soporte técnico confirmó el nuevo requerimiento de verificación de licencias cada 30 días en videojuegos que se compraron recientemente.
En sus tiempos Microsoft fue duramente criticado por querer imponer un DRM parecido en su consola Xbox One y aunque no es tan restrictivo el nuevo sistema de verificación de licencias impuesto por Sony no deja de ser algo preocupante para el futuro de los videojuegos digitales en el ecosistema PlayStation. Haciendo peor la situación el secretismo de no informar correctamente a los usuarios de este gran cambio, sobre todo pensando como existen patentes con aún más limitantes (pueden quedarse en el pasado, pero ya nos damos una idea de cómo quieren restringir los juegos digitales e incluso los físicos).
Para muchos este cambio no significará gran cosa por estar la mayoría de las veces conectados a internet, aunque no deja de ser una molestia que no podamos acceder a nuestros juegos legalmente comprados en ciertas situaciones (que estemos de vacaciones, que ocurra un problema con la red, etc.). Dejándonos con la incertidumbre de que Sony puede hacer más cambios a futuro en sus contratos de términos y condiciones a los que no podemos negarnos sin perder acceso a varios servicios de nuestras consolas.
También queda por ver que pasará a futuro si se cerraron los servidores de PlayStation o decidieran limitarlos para darle preferencias a nuevas plataformas (por ejemplo, que saliera a la venta un PS7 y dejaran de darle soporte por completo a consolas anteriores). Haciéndonos ver de nuevo que en realidad no tenemos posesión directa de los juegos digitales, sino que simplemente nos «prestan» una licencia de uso por tiempo indefinido (una de las cosas por las que lucha fuertemente la campaña Stop Killin Games).






