La presidenta de México Claudia Sheinbaum ha dado a conocer que se dará marcha atrás a la propuesta para incrementar el impuesto a los videojuegos violentos en un 8%. Esta reforma fiscal había sido aprobada previamente por el Senado de la Republica y pretendía ser aplicada en enero del 2026 para todos aquellos videojuegos vendidos en México con alto contenido de violencia.
Esto inicialmente había creado un gran debate una gran polémica entre los videojugadores, era comprensible que se quisiera proteger a los niños y jóvenes impresionables, sin embargo el contenido de los videojuegos ya está debidamente clasificados por edades. Existiendo incluso una clasificación creada específicamente en México muy parecida a la utilizada en Estados Unidos y Canadá por la Entertainment Software Rating Board (ESRB). No teniendo sentido que contenido catalogado para mayores de 18 años, sea accesible para menores a los que se supone que no les deberían vender juegos fuera de su rango de edad.
En concreto tenemos la siguiente clasificación de edades para los videojuegos en México:
- Clasificación «A»: Contenido apto para todo público. Puede contener una cantidad mínima de violencia de caricatura o fantasía.
- Clasificación «B»: Contenido para adolescentes a partir de 12 años. Puede incluir más violencia de caricatura y temas más sugestivos.
- Clasificación «B15»: Contenido para mayores de 15 años. Puede contener violencia moderada y temas insinuantes.
- Clasificación «C»: Contenido no apto para menores de 18 años. Puede incluir violencia intensa, contenido sexual gráfico y uso frecuente de tabaco y alcohol.
- Clasificación «D»: Contenido extremo y exclusivo para adultos, que puede incluir violencia extrema y contenido sexual gráfico.
El motivo para dar marcha atrás a este impuesto es que era difícil distinguir entre un videojuego que tiene violencia y uno que no, existiendo cierta ambigüedad en qué casos aplicaría el impuesto y en cuales no. También faltaría por ver quien pondría la línea entre lo que es excesivo o lo que no, en teoría que Mario apachurrara una tortuga es algo muy violento, sin embargo al hablarse de que todos los juegos son una obra de ficción no es nada sencillo trazar una raya entre lo que es moralmente correcto y lo que no.
En lugar del impuesto se pretende concientizar sobre la posible relación de los videojuegos con contenido excesivo de violencia y conductas agresivas. Algo que varios estudios han desmentido, pero aun así no es nada recomendable darle acceso a un niño a contenido no adecuado para su edad.
Se cree que la presión de los videojugadores hacia algunos políticos tuvo que ver con está marcha atrás, aunque en palabras de la presidenta de México ya se tenía planeado la cancelación de la propuesta. Para muchos esta noticia es un gran triunfo considerando que los precios en México ya son bastante elevados (algunos estrenos valen el equivalente a 100 dólares), lo que aunado a un nuevo impuesto lo volvería prohibitivo para algunas personas. Si algo positivo salió de esta situación es que se demostró que la comunidad gamer puede ser muy vocal en temas políticos, sobre todo con situaciones que se creen no justas para todos en el sector que nos compete.






